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 Portada - Información y artículos sobre Cine en Casa - Guía de Cine en Casa - Elección del dispositivo de visualización - Sistemas de visión indirecta - Proyectores frontales - Pantallas de proyección

Guía de Cine en Casa

Guía de Cine en Casa
  1. Elementos de un equipo de cine en casa
  2. Elección del dispositivo de visualización
  3. Elección de la fuente de vídeo
  4. Elección de la electrónica de procesado y amplificación
  5. Elección de los altavoces
  6. Tipos de cables y modos de conexión
  7. Acústica y colocación de altavoces, oyente y otros elementos
  8. Decoración e iluminación

Publicado en Julio 2007

 

2. ELECCIÓN DEL DISPOSITIVO DE VISUALIZACIÓN ADECUADO A NUESTRAS NECESIDADES

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PANTALLAS

Después de haber estado viendo este sinfín de tecnologías disponibles para proyección de vídeo, se podría pensar que a alguien se le ocurriría pensar en usar una pared o una sábana blanca para usarlas como pantalla. Esto puede que sea un apaño y una solución provisional para el proyector más barato del mercado, pero está claro que no se está aprovechando el máximo potencial que puede ofrecer un proyector de gama alta y, sobre todo, uno High-End.

Es decir, la posibilidad de aprovechar todas las prestaciones del proyector depende directamente de la calidad de la pantalla. No sólo eso, sino que es uno de los gastos que más merecen la pena en un equipo de Cine en Casa. No sólo supone un pequeño gasto en comparación con todo el sistema, sino que, aunque se vayan renovando y mejorando diferentes elementos del equipo, la pantalla es un componente que perdura.

Una pantalla no sólo se caracteriza por su tamaño y relación de aspecto, además, también por los materiales en que está hecha la superficie de proyección. Seleccionar el tamaño y la superficie correctos, depende de factores como la cantidad de iluminación que sale del proyector, distancia del proyector a la pantalla, ángulo de visión, iluminación en el entorno y ganancia ofrecida por la propia pantalla. Elegir la combinación correcta de valores dará un resultado óptimo. No es lo mismo elegir una pantalla para realizar presentaciones en público y condiciones luminosas, que para realizar el visionado de películas con menos iluminación ambiental.

Determinando el tipo de pantalla

  • Pantallas portátiles. Normalmente se sujetan con un trípode sobre el suelo. Suelen ser pequeñas y ligeras, muy útiles en presentaciones públicas donde es necesario desplazarse de un lugar a otro y pueden ser instaladas en cuestión de segundos. A pesar de que las hay caras y de gran calidad, en el mundo del cine en casa es más práctico una pantalla instalada "in-situ" de forma permanente.
     
  • Sistemas de pantalla fija. Son una alternativa simple pero muy efectiva, de hecho es la opción escogida en muchas instalaciones serias. En muchas ocasiones, el objetivo no es "ocultar" el equipamiento que compone el cine en casa, sino que esté permanentemente expuesto.

    La tela de la pantalla en estos casos se monta sobre un marco de madera o aluminio. Normalmente se coloca, si las dimensiones de la sala lo permiten, algo separada de la pared del fondo, de tal modo que "flote" y de una cierta sensación de profundidad a la sala donde está situado el cine en casa.

    Además, algunas pantallas son curvas para evitar distorsiones geométricas, especialmente el efecto cojín de las lentes anamórficas.

    En caso de necesitar detener una sala enorme y querer disponer de una pantalla de gran tamaño, una pantalla fija resulta la única alternativa, ya que una pantalla motorizada de grandes dimensiones resulta realmente cara.

    Existen telas acústicamente transparentes con microperforaciones. Esto permite colocar detrás de la pantalla el canal central y/o elementos de acondicionamiento acústico.
     

  • Sistemas de pantalla retráctiles. Pueden ser montadas sobre la pared o colgadas del techo. También encastradas en un hueco del techo diseñado para este caso, de forma que queden totalmente ocultas, cajón incluido, cuando están recogidas.

    Hay dos tipos, manuales o motorizadas. En el primer caso, se suben y bajan de manera similar a algunas persianas. Suelen ser baratas pero, debido al ligero peso de la pantalla para que funcione el muelle y los topes, a menudo presentan algunas deformidades, como "olas" que provocan distorsiones en la imagen.

    Las motorizadas pueden ser activadas manualmente ó con mando a distancia, lo cual resulta infinitamente más cómodo que una manual, puesto que pueden ser subidas o bajadas con sólo pulsar un botón. Pueden ser de una tela mucho más gruesa y de varios metros de longitud. En caso de ser muy grandes, serán excesivamente caras y la única alternativa en este caso sería una pantalla fija.

    Las pantallas de mejor calidad suelen disponer de unos tensores a los lados, para evitar que los bordes se contraigan hacia dentro debido al arrollamiento de la tela. También, algunas motorizadas poco habituales son un tipo que se coloca el cajón sobre el suelo y la pantalla se eleva hasta tomar su posición correcta.

Determinar el tamaño correcto y distancia del proyector a la pantalla

Ya hablamos sobre esto antes en las características generales de dispositivos de visualización.

De todas formas, como resumen, recordamos que los estándares THX y SMPTE recomendaban que la pantalla ocupara alrededor de un ángulo de 30º (no mayor a 26º ni menor a 34º) desde el punto de audiencia. Esto es, aproximadamente, colocarse al doble del ancho de la pantalla. Es decir, si la pantalla proyectada son 2'5 metros, según las normas hay que colocarse a unos 5 metros de ella. También hablamos que, según gustos personales, esta "recetilla" podía resultar una imagen demasiado grande o demasiado pequeña.

También hay que asegurarse que el proyector esté a la suficiente distancia como para poder hacer el tamaño que queremos para la pantalla. Normalmente disponen de zoom, pero éste suele tener un recorrido muy corto. Y es importante saber que no todos los proyectores tienen lentes con la misma distancia focal. Si lo colgamos del techo, es muy probable que, al cambiar el proyector por otro de más calidad, tengamos que mover ubicar el nuevo más cerca o más lejos de la pantalla de lo que estaba el anterior aparato.

Decidir la relación de aspecto

También hemos hablado sobre esto largo y tendido. Tenemos tres formatos usuales en pantallas de proyección:

  • 1.33:1 ó 4:3 Necesitamos como ya se ha comentado, un proyector de formato 4:3. Es el formato estándar de NTSC y PAL en el que se retransmite la señal de TV, y en el que se ven las series, retransmisiones deportivas, noticias, concursos y películas antiguas.
  • 1.78:1 ó 16:9 En ese caso, es necesario un proyector 16:9 para que se adapte perfectamente. También sirve una pantalla 4:3 retráctil pero sin llegar a desplegarla del todo. Recordamos que este es el formato de la HDTV y se adapta mejor a las películas panorámicas que el 4:3, dejando unas bandas negras arriba y abajo mucho más estrechas.
  • 2.35:1 Aquí es necesario un proyector 16:9 con lente de conversión anamórfica 1.33x añadida (1.33:1 x 1.78:1 hacen los 2.35:1) o, en caso de un videoproyector High-End, una óptica fija que dé esta proporción.
    Las lentes anamórficas a veces causan una distorsión geométrica del tipo "cojín". Este efecto se puede compensar empleando pantallas fijas con forma curva, que también hay disponibles.

Existen dos características principales en la mayoría de pantallas. Unos son los bordes negros de enmascaramiento y otro es el velo. Los bordes mejoran el brillo subjetivo de una imagen en la pantalla. El ojo humano, al ver el cuadro rodeado de un marco negro, piensa que la imagen es más contrastada, nítida y con colores más brillantes. También gracias a esos bordes totalmente negro mate y absorbentes de la luz, es posible ajustar el tamaño de cuadro de forma que se ajuste a los límites de la superficie blanca de la pantalla.

Los velos están disponibles en la mayoría de pantallas retráctiles motorizadas. Es un tramo de tela negro añadido a la parte superior según queda extendida la pantalla, y es el recurso empleado para ajustar la superficie blanca de la pantalla a una menor altura para realizar así un visionado más cómodo.

Algunas pantallas poseen los bordes de enmascaramiento variables, de tal modo que pueden ajustarse a 1.33:1, 1.78:1 ó 2.35:1 según las circunstancias.

Escoger la superficie de pantalla correcta: color y ganancia

Se deben considerar una serie de factores cuando se escoge una pantalla para una proyección frontal que cumpla las necesidades para una instalación personalizada. Los principales fabricantes de pantallas ofrecen una selección de diferentes superficies para ajustarse a diferentes entornos.

Dentro de lo que podemos llamar la "superficie de color blanco" que conforma la pantalla (fabricada de un vinilo pesado), tenemos diferentes tipos de superficie, según la cantidad de luz que se refleja. Las categorías principales son:

  • Blanco mate: representa una superficie con menos de un 5% de reflexión, el negro es muy oscuro pero la imagen no es muy brillante.
  • Perla: la reflexión de la pantalla es aproximadamente de un 15%. El negro es un gris oscuro y la imagen es brillante, ofrece un contraste muy bueno. Es la opción más equilibrada de todas y, por tanto, la que debería ser elegida.
  • Plata: tiene una reflexión es de un 30%, el negro es un gris medio y la imagen es muy brillante, los colores oscuros se ven algo clareados.
  • Cristal: representa la superficie con la reflexión más alta, normalmente un 40%, gracias a un polvo de mármol muy fino, de forma que hace una capa transparente sobre la superficie de la pantalla. Los negros aparecen como grises claros y la imagen es, normalmente, demasiado clara. Normalmente este tipo de pantalla de proyección se usa sólo bajo circunstancias especiales.

A veces estos parámetros vienen configurados como "ganancia", un factor que suele variar entre x0.7 y x3.0, así como un ángulo que indica el rango donde mejor se aprecia dicho valor. Cada proyector CRT, LCD o DLP tiene unas características de brillo y contraste determinadas. Por ejemplo, un proyector CRT (poco brillo pero contraste excelente) necesitará una pantalla con una reflexión más alta que un proyector LCD con mucho brillo pero poco contraste, que necesitará una más mate.

Además, el brillo de un mismo proyector varía según ajustemos el zoom del mismo. Siempre al cerrarlo, la imagen se hará más pequeña, se concentrará toda la luz en un área menor y veremos la imagen más brillante. Y al abrirlo, justo lo contrario. Si ponemos el proyector lejos con el zoom muy cerrado, o cerca con el zoom muy abierto, puede incidir en el tipo de pantalla a escoger. Del mismo modo, las pantallas de mayor tamaño necesitaran ser más brillantes y tener más ganancia que las más pequeñas.

También es importante tener en cuenta la luz ambiental. Es lógico que la situación ideal es con la luz totalmente apagada y la habitación pintada de un color muy oscuro, a ser posible negro. Sin embargo, es posible que las condiciones sean con más luz. En ese caso quizá sea necesario optar por una pantalla más mate, y, si estamos completamente a oscuras, por una algo más brillante, con el fin de ganar contraste en ambos casos.

Los valores promedio de ganancia para una sala de cine en casa con la iluminación oscurecida se encuentra entre x0.9 y x1.4, siendo x1.2 un valor bastante estándar.

     
 

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