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 Portada - Información y artículos sobre Cine en Casa - Guía de Cine en Casa - Elección de los altavoces - Anatomía de un altavoz

Guía de Cine en Casa

Guía de Cine en Casa
  1. Elementos de un equipo de cine en casa
  2. Elección del dispositivo de visualización
  3. Elección de la fuente de vídeo
  4. Elección de la electrónica de procesado y amplificación
  5. Elección de los altavoces
  6. Tipos de cables y modos de conexión
  7. Acústica y colocación de altavoces, oyente y otros elementos
  8. Decoración e iluminación

Publicado en Julio 2007

 

5. ELECCIÓN DE LOS ALTAVOCES

Volver a elección de los altavoces

ANATOMÍA DE UN ALTAVOZ

Antes de hablar qué criterios hay que emplear a la hora de escoger unos buenos altavoces, es buena idea hablar de cómo están construidos. Una información válida y fehaciente de este tema nos salvará de adquirir productos vistosos a la vista pero con unas prestaciones sonoras muy pobres.

Los altavoces se encargan de convertir energía eléctrica en energía acústica, atravesando un estado intermedio de energía mecánica. Las cajas disponen normalmente de dos, tres o más transductores o drivers. Visualmente se ven como conos y cúpulas que se mueven hacia delante y hacia detrás para crear el sonido. Los transductores de mayor tamaño, llamados woofers, tienen normalmente entre 6 y 12 pulgadas de diámetro, aunque los hay mayores, son los encargados de radiar bajas frecuencias. Los de menor tamaño, los tweeters, tienen alrededor de 1 pulgada y emiten altas frecuencias. Hasta aquí los altavoces de dos vías. En caso de ser un tres vías, se añade un squawker o midrange con un diámetro entre 2'' y 5'' (a veces 6'') que se  encarga de radiar frecuencias medias. Ahora no contaremos porqué, ya que sería muy extenso, pero que quede la idea que cuanto mayor es la frecuencia a radiar más pequeño y ligero es el cono, y viceversa. Los transductores son, a menudo, la parte más cara de un altavoz. Es vital que tengan un origen bien conocido y que sean de gran calidad.

En los altavoces pasivos, existe un circuito en su interior, llamado filtro divisor de frecuencias o crossover, que separa el espectro de frecuencias en tantas bandas como vías haya. Por ejemplo, en un sistema de tres vías, envía las frecuencias altas el tweeter, medias al squawker y graves al woofer. Y en los de dos vías, las frecuencias medias y altas al midwoofer (un woofer optimizado para también dar medios) y altas al tweeter.

Para saber el número de vías no basta con contar el número de transductores que hay en el frontal. Muchas cajas disponen, por ejemplo, de dos midwoofers colocados uno a cada lado del tweeter (sin ir más lejos, la mayoría de canales centrales). Esto sigue siendo un diseño de dos vías, puesto que ambos transductores emiten la misma banda de frecuencias. Realmente el número de vías las da el número de bandas en que divide el crossover el espectro de frecuencias, no el de transductores. Otro ejemplo es, en un sistema de tres vías, poner dos woofers en vez de uno solo más grande, un recurso muy empleado ya que incrementa mucho la capacidad de admisión de potencia y la precisión en bajas frecuencias.

Un transductor del tipo "electromagnético" o "dinámico", del que disponen la mayoría de los altavoces, funciona básicamente de este modo: constan de un cono o una cúpula, que están adheridas fijamente a un núcleo con un cable arrollado formando una bobina. Esta bobina está suspendida dentro de imán. El flujo de la señal eléctrica que proviene del amplificador circula por la bobina creando otro campo magnético que interactúa con el del propio imán del altavoz, generando movimiento. En los semiciclos positivos, la bobina se moverá hacia delante y en los negativos hacia detrás. Como el núcleo donde está arrollada la bobina está fijada al cono, este se mueve acorde a todos esos movimientos, produciendo así las variaciones de presión sonora que constituyen el sonido. Un sistema de suspensiones doble, la que vemos en el exterior y el centrador o araña interno, se encargan de que la bobina esté centrada y colocada correctamente dentro del campo magnético, para que el cono haga el movimiento lo más lineal y "pistónico" posible.

Este modo de funcionamiento lo tienen tanto los woofers grandes como los medianos, así como los tweeters, solo que a una escala mucho menor. Por supuesto, hay otros tipos de transductores en cajas acústicas: electrostáticos, plano-magnéticos, de cinta, AMT... (y piezoeléctricos, de plasma....) pero por ser menos habituales no los comentaremos aquí.

Tanto los transductores o drivers como el filtro divisor de frecuencias o crossover está montado en el "recinto" del altavoz. Los materiales y la construcción de la caja juegan un papel vital en la calidad del altavoz. Debe ser lo más rígida posible y exenta de vibraciones. Cuando un transductor se mueve, genera dos ondas, la delantera y la posterior. La energía de la onda posterior golpea las paredes de la caja y la hace vibrar, haciendo que toda ella suene como si fuera otro altavoz más. Desafortunadamente, estas vibraciones colorean y degradan el sonido emitido por los conos. Por ello, todos los altavoces de gran nivel emplean recintos pesados, paredes o bafles gruesos, inertes y provistos de múltiples refuerzos internos.

El diseño y características del recinto también juega un importante papel en el diseño del altavoz. Podemos encontrar en el mundo del cine en casa 5 tipos principales:

  • Cerradas, selladas o "suspensión acústica". No disponen de ningún tipo de abertura y suelen tener una cantidad de relleno grande o muy grande. Esta caja trata de absorber totalmente la onda trasera generada por el transductor, de tal modo que sólo aprovechan la delantera.
    VENTAJAS: El grave gana en impacto, definición y admisión de potencia, ya que el cono se ve muy sujeto por el volumen de aire interno.
    INCONVENIENTES: Es el tipo que menos baja en frecuencia (radia menos subgraves profundos). En caso que queramos que baje, necesitaríamos cajas excesivamente grandes.
     
  • Abiertas o "bass-reflex". Estas disponen de un puerto o tubo que aprovecha parte de la onda trasera. Concretamente, la cavidad y la masa de aire contenidas en ésta, actúan como un "filtro paso banda", de tal modo que por él solamente sale una frecuencia (llamada frecuencia de sintonización). En el woofer justo esta frecuencia se ve atenuada ya que para él el tubo actúa como un "filtro rechaza-banda" pero el resultado global es una suma de ambos, de modo que radia hasta más bajas frecuencias que la caja cerrada.
    VENTAJAS: Se consigue de manera sencilla y efectiva una gran extensión en bajas frecuencias, es decir, con unos graves más profundos. Si el diseño es equilibrado, los graves conservan pegada e impacto en las frecuencias superiores a la frecuencia de sintonización del tubo (normalmente muy pequeña). Con pequeños tamaños de recinto se pueden conseguir buenos graves.
    INCONVENIENTES: Los graves pierden algo de definición y por debajo de la frecuencia de sintonización del tubo el límite de recorrido se dispara, por lo que en muy bajas frecuencias el woofer pierde en capacidad de admisión de potencia. Además, el tubo puede generar importantes turbulencias si el aire del interior de la caja pasa a gran velocidad, así como frecuencias propias de resonancia, razón principal por la que se pone mirando hacia abajo o hacia detrás.
     
  • XLS-10 SlaveRadiador pasivo. Similar al bass-reflex, pero se sustituye la masa de aire y la cavidad del tubo o puerto por la masa del cono y una suspensión, es decir, por un altavoz desprovisto de imán ni bobina. El volumen interno, la suspensión y la masa del cono, se emplean para sintonizar el radiador pasivo y decidir qué frecuencia se verá reforzada.
    VENTAJAS:
    Se consigue una extensión en bajas frecuencias superior a la caja cerrada pero algo inferior al bass-reflex. Los graves son definidos y de impacto, similares a los de la caja cerrada. No hay problemas con turbulencias ni resonancias en el tubo o puerto. Se están haciendo populares dentro de los subwoofers High-End, debido precisamente a que evitan los problemas de un tubo. En monitores o columnas son poco habituales. 
    INCONVENIENTES:
    Son algo más caros que los diseños bass-reflex, ya que los radiadores pasivos (que recordemos que son woofers sin bobina e imán) cuestan aproximadamente el 50% del precio de un woofer normal.
     
  • Líneas de transmisión: El recinto como tal no existe, sino es sustituido por un "túnel" de longitud muy larga, de tal modo la onda trasera del transductor, que en principio sale invertida respecto a la delantera, se desfasa lo suficiente en la línea como para que, al salir por el final del túnel, se aproveche la onda trasera sumándose a la delantera de manera coherente y constructiva. El estrechamiento del túnel y material absorbente puesto en el recorrido, es el encargado de que por la salida únicamente tengamos información de baja frecuencia. Estas líneas normalmente suelen ser extremadamente largas, por lo que son plegadas dentro de la caja para que tengan un tamaño lo más normal posible.
    VENTAJAS: Se consigue una extensión en bajas frecuencias tan buena como el bass-reflex, sin los problemas que supone el tubo. Se conserva el sonido detallado y preciso de las cajas cerradas. Este recinto es menos propenso a crear ondas estacionarias.
    INCONVENIENTES: La respuesta de baja frecuencia que sale por el extremo de la línea es ligeramente atenuada respecto a un recinto bass-reflex por las resistencias acústicas debidas al plegamiento de la línea y por el material absorbente para filtrar la información de altas frecuencias que salen por ellas. Las cajas son a menudo muy grandes, caras y son, con mucha diferencia, las más difíciles de diseñar.
     
  • Cajas "paso banda": Constan de dos volúmenes de aire interiores, uno para la onda delantera del woofer y otro para la onda trasera. El sonido sale a través de un tubo puesto en alguna de ellas. A menudo ambas cavidades disponen de dicho tubo. Este tipo de cajas, únicamente reservado a algunos subwoofers, se caracterizan porque desde fuera no se ve ningún transductor, sino únicamente los puertos o tubos mencionados.
    VENTAJAS: Es posible conseguir una extensión en bajas frecuencias muy baja aunque se empleen transductores económicos, por lo que están muy extendidos en los conjuntos de satélites+subwoofers baratos y de ordenador.
    INCONVENIENTES: Como el sonido del woofer sale a través de los tubos, oímos únicamente las frecuencias a las que estén sintonizados. Es decir, es como si oyéramos solo una nota de todo el espectro de frecuencias graves. Es lógico que esto no es admisible para ningún subwoofer Hi-Fi o High-End mínimamente decente, por lo que su uso se reserva solamente a este de sistemas "baratos" donde el bajo precio es una prioridad ante la calidad.

Un último detalle de los altavoces es el tema del blindaje magnético. En los televisores de rayos catódicos, que como vimos en Elección del dispositivo de visualización están provistos de un haz de electrones que inciden en los fósforos de la pantalla. La presencia de imanes en los transductores de los altavoces, pueden desviar este haz y hacer que se distorsionen los colores que vemos en pantalla, por lo que éstos deberían estar blindados (cubiertos por una carcasa metálica que encierren en su interior todo el campo magnético). Sin embargo, es importante tener en cuenta que ni los paneles de plasma ni los televisores TFT se ven afectados por este problema, así que si no tenemos un televisor de rayos catódicos (CRT) no es necesario optar por altavoces con transductores no blindados. De hecho, sus prestaciones a veces suelen ser algo inferiores a las versiones no blindadas.

     
 

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